Era una mañana soleada, algo fría pero soleada. Estaba sentada sobre unas rústicas maderas, esperando que aparecieras. Sólo que ese día había olvidado mis gafas en alguna parte, y sin ellas no logro distinguir los rostros a la distancia. Sin mis gafas me resigno a adivinar las letras de los grandes letreros, y a caminar sin ver donde piso.
Aún no llegabas, y yo seguía mirando siluetas pasar por enfrente. En un segundo de tiempo divisé una silueta tan normal como las anteriores que ví pasar. Seguí mirando, pero con los ojos del corazón, a falta de los reales, y vi una figura con atuendo de obrero, con ropas gastadas, de igual manera que regresan a sus hogares después de una larga faena. Vi el atuendo de un trabajador de barracas de fierro, y luego me di cuenta que estaba mirando mi futuro pasar por delante: esperar al marido que regresa de su trabajo. Y me di cuenta que me había enamorado de un fierrero, y que ese fierrero eras tu.
Ay mamífero, cómo podía saberlo si ni siquiera podía divisar tu rostro. ¡Cómo podía saber en ese segundo de tiempo que quería envejecer contigo si ni siquiera podía distinguir tu rostro!
Y en ese momento lloré. Lloré como nunca antes había llorado. Lloré con angustia, lloré de sorprenderme. A veces el amor llega de la manera más extraña, y no pensé que llegaría de esa forma a inundar mi metro cuadrado.
Llegaste y me viste así. Te asusté. No sabías el verdadero motivo de mi llanto. No guardé lágrimas porque no podía retenerlas, ni tampoco pude explicar bien el motivo. Las palabras se escondían entre la respiración agitada, ni siquiera podía hilar una frase coherente, y al verte preocupado mi angustia crecía.
¿Qué es lo que siente un ciego de nacimiento cuando un milagro le regala el don de ver el mundo por primera vez?
Y allí estabas tu, sin saber qué hacer para calmar mi angustia, y yo sin poder explicarla.
Todo sucedió en un segundo de tiempo. Luego encontré la calma entre aquellos frondosos árboles, y la serenidad para disculparme y posponer la respectiva explicación hasta otro día.
¿Fue un sueño? ¿Fue real?
martes, 13 de marzo de 2007
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1 comentario:
qué linda historia! me había pasado a leer tu blog antes y me pareció muy especial y ahora por primera vez comento. Yo tengo muchos problemas a la vista y me siento identificada en esta historia. Uso lentillas hace mucho tiempo, de hecho te puedo pasar el dato de una web donde las encargo y me las traen a casa mucho mas baratas. es www.masterlens.es , no sé si venga al caso, pero no está de más ayudarnos. Ahora, si tu historia es sueño o realidad, cada vez creo estas se entrelazan y se confunden más.
saludos
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