- Hace poco anduvo por aquí ese trovador que te gusta tanto.
-¿Cuál? ¿Cuál de todos?
- Jajaja , hay más de uno? El Serrano ese, estuvo aquí en Santiago...
El oficio de trovador errante es uno de los más difíciles, sin duda. Tiene el deber moral de observar cuanto le rodea, desarrollar una opinión subjetiva de su entorno, elaborar un texto que cuadre musicalmente con la armonía de 6 cuerdas de guitarra, y llevar sus canciones por todo el territorio. Más a más, el entorno observado ya no es solamente el barrio, el distrito, la provincia, o el país. Ya es el continente, el cosmos. Pero lo más importante de este oficio (sin desmerecer otros oficios más o menos difíciles) es simplemente conseguir que el oyente descubra en esa melodía una idea, una observación y un juicio respecto de lo que se canta. No crean que estoy sólo filosofando al respecto, pero admiro la capacidad que tiene ese tal Serrano para convencerme de que ha encontrado un piso modesto, céntrico y barato a través del "Segunda Mano".
Trovar? Cantar? Convencer? Más allá de esto, además ha conseguido que no sea solamente yo la convencida, sino que ha logrado convencer a tantas y tantas personas en este continente y en el otro.
Y de paso, casi por añadidura, ha logrado que puedas recordarlo. Y recordarme. Aún cuando te haya mostrado el secreto bien guardado de la canción "Pequeña Criatura".
Ah! y cuídate esa gripe!
sábado, 5 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Cómo no me va a gustar tu comentario...?
Publicar un comentario