He olvidado el nombre de mi calle. He olvidado el nombre de la calle donde está mi casa. Puede leerse un poco raro, y quizás puedan no creerme. Pero lo he olvidado.
Sólo tengo treinta y tantos, y no creo que el alzheimer haya llegado sin invitación ni previo aviso a mi memoria.
Estoy olvidando cocinar, los dibujos animados que disfrutaba de pequeña, los nombres de mis compañeras de clase, de todas las clases, estoy olvidando los nombres de mis profesores, quienes me enseñaron que recordar me podía llevar muy lejos.
Estoy olvidando querer, leer partituras, usar maquillaje, los libros leidos en el último mes.
Olvido la tarjeta del metro, las gafas, el sonido de un do mayor, recoger la basura y los días de reciclaje.
Pero aún recuerdo tu nombre, tu rostro, tu mirada, tus pasos y tu placer por comer chocolate.
¿Cuanto más debo olvidar?
martes, 21 de julio de 2009
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