martes, 5 de junio de 2012

Primavera Sound Barcelona 2012 - The Cure

Un día cualquiera me enteré que venía The Cure a Barcelona. Se trataba del Primavera Sound Festival, que se organiza cada año en esta ciudad. Sólo conocía de este festival al ver la basura tirada alrededor de mi lugar de trabajo. Latas vacías y arrugadas por doquier, vasos plásticos repartidos por distintas calles, chicos extranjeros y bebidos sentados en las veredas, tratando de conversar algo, en fin. Absolutamente lejano a mi estilo de vida, pero este año sería distinto. Ver en vivo a The Cure nunca fue un sueño para mí porque desde el inicio lo consideré imposible de realizar, por lo tanto no estaba en mi lista de imprescindibles.

 Estuve persiguiendo distintas webs de venta de tickets online para encontrar el dichoso festival, y semanas después conseguí comprarla a través de "atrapalo.com" (venga, publicidad gratuita para el portal). Me gasté 70 euracos más los gastos de gestión, y varios conocidos consideraban excesivo el importe, pero se trataba de un festival, y la entrada de día me permitía ver distintos conciertos (que por cierto nunca ví).

No había butacas, sólo una barrera que separaba el público del escenario y allí estaba yo, en primera línea dispuesta a rocanrolear como quinceañera hasta que finalizara el concierto, más o menos 3 horas después.

Y llegó el momento. Luces apagadas, humo artificial, acordes de fondo, y de pronto aparece Robert Smith, maquillado como siempre, vestido de negro, pelos revueltos y más gordo que en sus inicios (alguien me dijo que se parecía a falete con esos pelos revueltos).

Sorprendida y muda me quedé unos segundos de tiempo mirando esa figura extraña, regordete (a lo Elvis Presley), que mantiene el mismo timbre de voz que antes, el mismo estilismo, los mismos acordes, y sólo podía recordar que conocí a The Cure en mis 14 añitos cantando "Boys don't cry" y "Why can't I be you" en alguna fiesta escolar.

Ví a Robert Smith y me transporté a Valparaíso, época universitaria, Playa Ancha, Radio Comunitaria Los Placeres, caminatas nocturnas, fiestas de disfraces, guatón Puebla & friends, y me sentí afortunada de estar lúcida recordando viejas canciones y viejas fotos de esa época. Afortunada por estar allí, y descubrir que no es más que un currante cualquiera que ha ganado dinero con su música. Pude distinguir que se comunicaba gestualmente con el encargado de sonido, que el tecladista tenía problemas de retorno, incluso lo ví patear un micrófono, etc. 3 horas de concierto, terminó sudando como chino, y al poco de finalizar, se subieron a una furgoneta y no les vimos más. Al más puro estilo "Stars".

En fin, no puedo negar que disfruté muchísimo el concierto. Grité, salté, canté lo que pude, quedé sorda a ratos porque estaba al lado de los parlantes, saqué algunas fotos, grabé algunos videos, y me fui en taxi a casa a seguir cantando sus canciones. Como diría un amigo, he flipado en technicolor durante varios días.












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