Desde que tengo memoria, en Chile se realiza un programa de televisión, cuyo propósito es estimular a los chilenos a que den dinero en la cuenta del Banco de Chile Nº 24.500-03, para financiar los programas de rehabilitación que lleva a cabo la fundación Teletón.
El programa dura 27 horas continuadas, es transmitido por todos canales de televisión abierta, y lo conduce Mario Kreutzberger, "Don Francisco". Y 27 horas de televisión dan para mucho. Generalmente comienza con alguna historia de rehabilitación relacionada con noticias recientes. Este año ha comenzado con la historia de una chica que quedó con daño cerebral, después de arrancar de una discotheque durante el último terremoto del 27 de febrero de este año, y quedar aplastada por la muchedumbre.
Este programa busca las historias más lacrimógenas que puedan encontrar, ya que se está volviendo más difícil superar el total recaudado en la versión anterior de la Teletón. Y se llena de "rostros" que pelean por estar en ese escenario, para demostrar que aún están vigentes y que además son solidarios, mostrando sus lágrimas cuando conocen las distintas historias que se muestran sobre el escenario.
Desde un lado de la calle puedo ver que los beneficiados directos son aquellos niños y personas que necesitan rehabilitación después de haber perdido algún miembro del cuerpo en accidentes, o personas que han nacido con malformaciones físicas y requieren de estimulación constante para conseguir llevar cierto tipo de vida "normal".
Sin embargo, desde el otro lado de la calle, veo la cantidad de publicidad de las empresas, a través de la prensa, radio o TV, pidiendo a la gente que compre "el yogurth de la teletón" o "la leche que está con la teletón". Y luego, el gerente general lleva un sobre con un cheque al escenario del Teatro Teletón, alude a la "generosidad" de su empresa, suena un redoble de tambores, y pronuncia el aporte, que generalmente sobrepasa los 6 ceros.
Esto refleja que desde que tengo memoria, ningún gobierno ha hecho nada para legislar los derechos de las personas discapacitadas. Ya lo he dicho antes, y con el nuevo gobierno nada ha cambiado. Los discapacitados físicos en Chile siguen indefensos, esperando la generosidad de los chilenos los primeros días de diciembre, que es cuando se hace esta campaña. ¿Y los discapacitados psíquicos? ¿y las personas con incapacidad visual? ¿y la comunidad sordomuda?
La sociedad chilena ha sido ejemplo de superación a nivel internacional, desde hace mucho tiempo. Los terremotos, maremotos, inundaciones, accidentes laborales, en fin. Somos capaces de sobreponernos a todo los que nos pasa. Y esa misma mentalidad es la que tienen las familias de los discapacitados psíquicos, ciegos y sordomudos, que buscan medios y herramientas para ayudar a los suyos, y conseguir que puedan llevar una vida "casi normal".
Si el estado no es capaz de legislar al respecto, a pesar de las comisiones creadas en el congreso de diputados y senadores, que nunca logran consenso al respecto, ¿en quién podemos confiar?
Votemos por quien votemos, da absolutamente lo mismo. Incluso he llegado a pensar que son las mismas instituciones privadas dedicadas a la estimulación de discapacidades que no desean perder "clientela", ante la falta de organismos públicos.
Este año, la Teletón me produce emociones encontradas. Sobretodo después de conocer lo que se está haciendo en temas de inserción social y laboral de discapacitados en otros países.
Chile está preparado para afrontar catástrofes naturales, pero no para entender que un discapacitado tiene todo el derecho del mundo a llevar una vida normal, y que ese derecho lo debe otorgar el estado. Aún no lo entiende, ni este gobierno ni ninguno anterior. ¿Cuando llegará ese día? Espero estar viva para verlo.