Nunca te gustó la música de ismael. Tratabas de imitarlo, y me divertía escucharte cantar cuando lo haces tan bien como una rana.
Sin embargo lo intentabas.
Cuando ibamos en el auto, no me cansaba de cantar "Pequeña criatura" y nunca me preguntaste porqué lo hacía.
En algunos momentos dulces, repetía algunas frases. Nunca descifraste el secreto.
Una noche fría, un pisco sour, y serrano como banda sonora.
Cometí el error de contarte el secreto.
"Si te falta una almohada, yo te presto mi pecho. Y si no te amoldas a sus recovecos, con la luz del día ya veremos que hacemos"...
martes, 4 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario