¿Cuando fue que me llevaste empanadas de machas a la oficina?
Me llevaste una bandeja con mariscos cocidos, para que comiera, y yo miraba con desprecio aquel regalo.
Me comí la empanada, tenía sabor a playa, arena.
Y tu, mirando mi cara mientras mordía cada trozo.
Choros, machas, almejas
¿Porqué corazón, porqué querías que probara los mariscos?
Querías probarte a ti mismo que eras capaz de convencerme?
o querías alimentarme mejor?
Los mariscos era lo de menos.
lo importante era que tú me los llevabas.
El contenido de la bandeja era prescindible.... tu no.
jueves, 4 de octubre de 2007
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